Además de su eficacia, este sensor puede realizar la lectura en el punto de uso, disminuyendo así los tiempos de espera y los gastos relacionados con las pruebas convencionales
Detectar la diabetes y la prediabetes podría estar a punto de revolucionarse gracias a unainnovadora tecnología que utiliza el aliento. Investigadores de la Universidad Estatal de Pensilvania (Penn State) han desarrollado un sensor que ofrece una alternativa rápida, sencilla y económica a los costosos y molestos análisis de sangre o visitas al laboratorio.
Actualmente, más de 830 millones de personas en el mundo viven con diabetes y, preocupantemente, la gran mayoría no sabe que la tiene. Frente a este panorama, el nuevo sensor desarrollado por el equipo de Penn State permite obtener resultados en pocos minutos simplemente analizando el aliento.
Un método sencillo, rápido y no invasivo
El principio detrás de esta tecnología se basa en la detección de la acetona, un compuesto volátil presente en el aire exhalado. Todas las personas producen acetona como subproducto del metabolismo de las grasas, pero cuando su concentración supera las 1,8 partes por millón en el aliento, puede indicar un riesgo de diabetes.
Primer plano del sensor flexible basado en grafeno para la detección de diabetes. (Penn State)
El sensor, liderado por el profesor Huanyu “Larry” Cheng, solo requiere que el usuario exhale dentro de una bolsa, donde se inserta el sensor y se esperan unos minutos para revelar el resultado. De acuerdo con Cheng, a diferencia de otros métodos que requieren inducir el sudor para análisis químicos, este procedimiento es mucho más práctico y evita incluso la necesidad de análisis adicionales en laboratorio.
Además, este sensor puede realizar la lectura en el punto de uso, lo que disminuye los tiempos de espera y los gastos relacionados con las pruebas convencionales. La facilidad del proceso podría facilitar tanto el diagnóstico temprano como el control regular en pacientes ya diagnosticados.
Innovación en su construcción: materiales avanzados y alta selectividad
En cuanto a su fabricación, el sensor está construido a partir de grafeno inducido por láser, un material altamente poroso que se obtiene al someter una película de poliamida a un láser de dióxido de carbono. El resultado, según explica el profesor Cheng, es similar a una tostada que se ha quemado intensamente y se convierte en carbón, dejando una superficie óptima para reaccionar ante moléculas gaseosas.
Sin embargo, el grafeno por sí solo no era suficiente para diferenciar la acetona de otras sustancias, por lo que el equipo lo combinó con óxido de zinc. La unión de estos dos materiales crea una especie de “barrera inteligente” que incrementa notablemente la capacidad del sensor para identificar la acetona con precisión, descartando otras moléculas presentes en el aliento.
El sensor está construido a partir de grafeno inducido por láser. (Unsplash)
La humedad, otro reto frecuente en sistemas de este tipo, también fue considerada en el diseño. Para evitar que el vapor de agua interfiera en la lectura, se añadió una membrana especial que filtra las moléculas de agua pero permite el paso de la acetona. Gracias a estos avances, el sensor logra una sensibilidad y selectividad superiores a los intentos previos.
Próximos pasos y perspectivas de la tecnología
Actualmente, la prueba requiere que la persona sople en una bolsa para evitar contaminaciones del ambiente, pero los investigadores trabajan en una versión del sensor que pueda funcionar directamente bajo la nariz o incorporada en una mascarilla, lo que maximiza la comodidad y practicidad.
Más allá de la diabetes, el equipo de Penn State vislumbra aplicaciones aún más amplias. El profesor Cheng destaca que el seguimiento de los niveles de acetona también podría ayudar a comprender cómo influyen la dieta y el ejercicio en el metabolismo de las personas, lo cual abre la puerta a nuevas aplicaciones en la salud preventiva y personalizada.
Este prometedor desarrollo ha sido financiado por los Institutos Nacionales de Salud y la Fundación Nacional de Ciencias de Estados Unidos. El trabajo, publicado en el Chemical Engineering Journal, constituye un avance significativo hacia métodos de diagnóstico menos invasivos, más accesibles y rápidos para millones de personas.
Diversos estudios demostraron el impacto positivo de la interacción presencial y el desafío intelectual de estas prácticas. The Washington Post difundió los beneficios en la prevención de enfermedades neurodegenerativas y el fortalecimiento de vínculos afectivos
Sentarse alrededor de una mesa para jugar no es solo una forma de pasar el tiempo y algunas investigaciones revelaron que los juegos de mesa pueden ser aliados clave para mantener lasalud cerebral y reducir el riesgo de demenciaen adultos mayores. A medida que crece el interés por el envejecimiento saludable, estos hallazgos sitúan a los juegos de mesa en el centro de la conversación sobre bienestar y calidad de vida en la vejez.
Durante las últimas dos décadas, diversos abordajes vincularon la práctica regular de juegos de mesa con mejoras en la función cognitiva, el bienestar emocional y la prevención de la demencia en personas mayores. Según The Washington Post, la evidencia científica muestra que actividades como el ajedrez, el mah-jongg o incluso juegos más modernos no solo entretienen, sino que también estimulan la memoria, la atención y la concentración.
Un estudio destacado demostró que residentes de hogares de ancianos que participaron en sesiones de juegos de mesa dos veces por semana, guiadas por profesionales, experimentaron avances en comprensión, memoria y atención, mientras que quienes no participaron no mostraron estos progresos.
Expertos destacaron que los juegos de mesa tradicionales estimularon la memoria, atención y socialización (Freepik)
Beneficios cognitivos y sociales de los juegos de mesa
El impacto positivo de los juegos de mesa no se limita al ámbito cognitivo. El mismo ensayo controlado reportó que los participantes también mejoraron su calidad de vida, con incrementos en el bienestar emocional, las relaciones interpersonales y la inclusión social.
Otro análisis, difundido por The Washington Post, encontró que entre 17 actividades cognitivas y físicas, solo los juegos de mesa, la lectura, el baile y tocar instrumentos musicales se asociaron con un menor riesgo de demencia en adultos mayores de 75 años.
Además, otra investigación con personas de 65 años o más reveló que quienes jugaban a juegos de mesa tenían un 15% menos de riesgo de desarrollar demencia, incluso tras ajustar variables como edad, género y nivel educativo.
La socialización presencial potencia los efectos positivos de los juegos de mesa en la salud mental (REUTERS)
Mecanismos detrás de los beneficios
Expertos consultados por The Washington Post profundizaron en los mecanismos detrás de estos beneficios. Carla Sousa, investigadora en la Universidad Lusófona, destacó que incluso los juegos más sencillos exigen procesos de comprensión y adaptación que desafían la cognición. También subrayó que los juegos analógicos, a diferencia de los digitales, fomentan la interacción social, un aspecto fundamental para el bienestar en la vejez.
Federico Emanuele Pozzi, neurólogo clínico en la Fondazione IRCCS San Gerardo dei Tintori, señaló que, mientras en los jóvenes los juegos de mesa ayudan a desarrollar habilidades como el reconocimiento de patrones, en los adultos mayores su valor radica en la oportunidad de socializar.
El experto lideró un meta-análisis en 2023 que revisó 15 estudios con participantes mayores de 60 años, en riesgo o con demencia, y concluyó que los juegos tradicionales mejoran la función mental y la calidad de vida, además de reducir síntomas depresivos en algunos casos. Jorge Moya‐Higueras, profesor de psicología en la Universidad de Lleida, resalta que el mayor beneficio de los juegos de mesa es la socialización, especialmente relevante en un contexto donde la soledad afecta a muchos mayores.
La comunidad de jugadores de mesa promueve la inclusión y combate la soledad en adultos mayores (Freepik)
Juegos de mesa modernos y consejos para empezar
La oferta de juegos de mesa evolucionó considerablemente. A los clásicos como el ajedrez, Monopoly o Scrabble se suman títulos modernos como Ticket to Ride, Pandemic o Wingspan, que exploran temáticas tan variadas como aves, zombis o ferrocarriles.
Los juegos de estilo americano suelen centrarse en la narrativa y el azar, mientras que los “Eurojuegos” priorizan la estrategia y la planificación a largo plazo. Moya-Higueras comenta que, para quienes buscan un reto intelectual, los “Eurojuegos” resultan especialmente estimulantes.
Para quienes desean iniciarse en este mundo, los especialistas recomiendan comenzar con juegos sencillos o aquellos que resulten familiares de la infancia. La científica Sousa sugirió títulos como Carcassonne, Kingdomino y Catan, conocidos por su accesibilidad y atractivo. Moya-Higueras aconsejó optar por “filler games”, con partidas cortas y fáciles de aprender.
Además, los expertos insisten en la importancia de jugar en persona, ya que la interacción cara a cara potencia los beneficios cognitivos y sociales. Organizar noches de juegos con familiares o amigos, o acudir a clubes, tiendas y cafés especializados, puede ser una excelente manera de ampliar el círculo social y disfrutar de la experiencia lúdica.
Los juegos de mesa clásicos y modernos ofrecen beneficios emocionales y sociales a los adultos mayores (REUTERS)
Más allá del pasatiempo: experiencias y sentido de pertenencia
Las experiencias recogidas por The Washington Post mostraron que el impacto de los juegos de mesa va más allá del entretenimiento. Pozzi relató que, tras un estudio en Italia donde grupos de adultos mayores participaron en sesiones de juegos, los participantes continuaron reuniéndose por iniciativa propia, transformando los encuentros en reuniones sociales que combatieron la soledad.
En un escenario donde el aislamiento afecta a un número creciente de adultos mayores, los juegos de mesa se consolidan como una herramienta eficaz para promover el bienestar y fortalecer el sentido de pertenencia, aportando mucho más que un simple pasatiempo.
La presión por estar siempre activo ha cambiado la manera en que se valora el reposo, pero nuevas investigaciones científicas y visiones desde Psychology Today están impulsando un cambio cultural sobre la verdadera importancia de hacer pausas
La creencia de que eldescansorepresenta tiempo perdido sigue arraigada en sociedades que valoran la actividad constante como sinónimo de éxito. Bajo este paradigma, muchas personas sienten culpa o ansiedad al pausar su rutina, temiendo perder competitividad o “quedarse atrás”.
No obstante, investigaciones recientes y testimonios recogidos por Psychology Today han demostrado que el descanso no solo es compatible con la productividad, sino que resulta esencial para la creatividad, la salud mental y el logro sostenible a largo plazo. Más que un lujo o una señal de pereza, el descanso aparece como una herramienta imprescindible para el bienestar físico y emocional, respaldada tanto por la ciencia como por las experiencias personales de quienes se animan a cambiar de perspectiva.
Durante décadas, la cultura popular ha vinculado la quietud con la improductividad. La presión social por mantenerse ocupado y la escasa valoración de las pausas explican la persistencia de la idea de que quien descansa pierde terreno.Psychology Today enfatiza que este enfoque carece de sustento en la evidencia.
La presión social por la actividad constante genera culpa y ansiedad ante el descanso, afectando la percepción del bienestar (Imagen Ilustrativa Infobae)
De hecho, la neurociencia muestra que los periodos de aparente inactividad no solo benefician a nivel mental y emocional, sino que también activan la llamada red de modo predeterminado en el cerebro. Este sistema tiene un papel clave en la consolidación de la memoria, el desarrollo de la creatividad y la resolución de problemas complejos. Además, el descanso profundo y las pausas conscientes contribuyen a regular el cortisol —la hormona del estrés—, ayudando a prevenir el agotamiento y las enfermedades que derivan del estrés crónico.
Un estudio reciente y determinante
En los últimos años, la ciencia ha fortalecido el consenso acerca de los numerosos beneficios de las pausas breves durante la jornada laboral. Entre los estudios más relevantes se encuentra el publicado por University College London en la revista Nature Communications.
Esta investigación analizó a más de 10.000 adultos provenientes de diversas áreas profesionales con el objetivo de evaluar cómo influyen las “micro-pausas” programadas —descansos cortos y frecuentes— en el rendimiento y el bienestar de las personas.
Los resultados fueron contundentes: aquellos que incorporaron pausas regulares a lo largo del día mostraron una mejora significativa en su capacidad para tomar decisiones, presentaron niveles más bajos de estrés y experimentaron una mayor regulación emocional respecto al grupo que permanecía trabajando sin interrupciones.
La neurociencia revela que los periodos de inactividad activan la red de modo predeterminado, clave para la memoria y la resolución de problemas (Imagen Ilustrativa Infobae)
Asimismo, se observó que el grupo que practicó micro-pausas mantuvo una concentración más sostenida y reportó menos episodios de fatiga mental.
Este estudio es especialmente relevante porque aporta datos de una amplia población y los resultados fueron consistentes en distintos tipos de trabajo. Resalta, además, que la calidad del trabajo y la satisfacción personal mejoran cuando los descansos se toman como parte fundamental de la rutina, no solo como un recurso ante el agotamiento extremo.
El descanso, motor de la creatividad y la salud mental
El descanso no debe interpretarse solo como un alivio ante la fatiga, sino como un factor preventivo y potenciador. Muchos profesionales, atletas y líderes reconocidos han adoptado rutinas en las que el descanso es parte esencial de su fórmula de éxito.
El descanso, integrado como parte de la rutina, potencia la calidad del trabajo y la satisfacción personal en distintos ámbitos profesionales (VisualesIA)
Incorporar pequeños intervalos de calma —como pausas activas, caminatas, meditación o desconexión digital— no solo contribuye a restaurar la energía mental y física, sino que estimula la generación de ideas innovadoras, flexibiliza el pensamiento y favorece la resolución eficaz de retos laborales y personales.
De hecho, quienes han cambiado su relación con el descanso suelen reportar no solo una mayor productividad, sino también más motivación y disfrute cotidiano. A través de ejemplos y testimonios recopilados por Psychology Today, queda claro que priorizar el descanso en la agenda —al igual que cualquier compromiso importante— y proteger ese espacio de la sobrecarga de tareas es una de las recomendaciones más consistentes entre los expertos en bienestar y desempeño profesional.
Priorizar el descanso en la agenda diaria es una recomendación clave de expertos para lograr éxito y bienestar a largo plazo (Imagen Ilustrativa Infobae)
Aceptando el respaldo científico y la experiencia acumulada, se impone un cambio cultural: el descanso debe entenderse y practicarse como un componente central e irrenunciable de cualquier estrategia de éxito sostenible. Incluir micro-pausas, respetar tiempos de sueño y reservar momentos para la desconexión impactan no solo en la calidad y la eficiencia del trabajo, sino también en la plenitud y el equilibrio personal.
La clave no está en añadir más actividades a la jornada, sino en hacerse espacio para vivir, recargar energías y recuperar la claridad mental y emocional. Al hacerlo, el descanso deja de ser un obstáculo y se convierte en el verdadero motor que impulsa la creatividad, el bienestar y el éxito cotidiano.
Hay comidas que aportan compuestos clave para la recuperación y el fortalecimiento de las fibras tras la actividad física. Qué aconsejan los expertos
El consumo adecuado de proteínas favorece la reparación y el crecimiento de los músculos (Imagen Ilustrativa Infobae)
Las proteínas forman parte indispensable de músculos, huesos, piel y otros tejidos estructurales. De acuerdo con la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard, su función va más allá de lo estructural: intervienen en la reparación de tejidos, la regeneración celular y el transporte de oxígeno en la sangre.
Durante el ejercicio, las fibras musculares se pueden desgastar, en algunos casos: el cuerpo utiliza aminoácidos provenientes de las proteínas alimentarias para reparar y fortalecerlas, lo que logra que el músculo se haga más grueso y resistente.
El salmón aporta proteínas de alta calidad y ácidos grasos omega-3 (Imagen Ilustrativa Infobae)
Expertos indican que, para estimular la síntesis muscular, es recomendable consumir alrededor de 20 gramos de proteína cercanos al entrenamiento, pero esto puede variar en casos particulares. Además, una ingesta adecuada de este nutriente colabora en la regulación del metabolismo energético y en el control del peso. Mantener la masa muscular es clave para evitar caídas, fracturas y complicaciones asociadas a la disminución de fuerza.
Qué tipo de proteínas ayudan a ganar masa muscular más rápido
No todas las proteínas tienen el mismo valor biológico. Marianela Aguirre Ackermann, médica especialista en Medicina Interna y Nutrición, advirtió en una nota a Infobae que “la clave es consumirlas en la cantidad y calidad adecuadas según cada etapa de la vida”. Las proteínas de origen animal, como el huevo, las carnes magras, los lácteos y el pescado, contienen todos los aminoácidos esenciales que el organismo no puede producir por su cuenta. Por este motivo, son consideradas proteínas completas y tienen mayor biodisponibilidad.
Una dieta balanceada en proteínas contribuye a preservar el tejido muscular a lo largo del tiempo (Imagen Ilustrativa Infobae)
Las proteínas vegetales, presentes en legumbres, granos y semillas, pueden carecer de uno o varios aminoácidos esenciales, con la excepción de la soja y la quinoa, que proveen el espectro completo. Eugenia Gancedo, especialista en Nutrición Deportiva, manifestó en diálogo con Infobae que “lo fundamental es alcanzar los requisitos diarios de este macronutriente; el total importa más que la fuente única”. Para personas que practican entrenamiento de fuerza, la recomendación puede aumentar hasta 2,2 gramos por kilo de peso corporal, dependiendo de la intensidad y frecuencia de la actividad física.
“Suplementar con polvo de proteína no es obligatorio para ganar masa muscular”, remarcó Aguirre Ackermann. Si la alimentación diaria cubre los requerimientos, fuentes como huevos, yogur, legumbres o carnes resultan suficientes sin necesidad de productos adicionales.
Alimentos que ayudan a ganar masa muscular
El huevo ofrece aminoácidos esenciales para el desarrollo muscular (Imagen Ilustrativa Infobae)
De acuerdo con los especialistas, incluir en la dieta fuentes variadas de proteína favorece la construcción muscular y la salud en general. Entre los alimentos recomendados se encuentran:
Salmón: aporta 22 gramos de proteína por porción de 85 gramos, junto con ácidos grasos omega-3 y vitaminas del grupo B.
Carne de res magra: ofrece 21 gramos de proteína por cada 100 gramos y destaca por su contenido de hierro y zinc.
Pechuga de pollo: brinda 24 gramos de proteína en una porción de 113 gramos y es baja en grasas.
Huevo: considerada fuente completa, proporciona 6 gramos de proteína por unidad junto con colina.
Yogur griego: una porción de 200 gramos aporta casi 20 gramos de proteína y además contribuye al cuidado óseo y digestivo.
Legumbres: los garbanzos cocidos suman 14,5 gramos por taza, mientras que el tofu ofrece 20 gramos por taza cocida.
Quinoa: contiene más de 8 gramos de proteína por taza cocida y es apta para dietas veganas y vegetarianas.
Frutos secos, avena y ricota: aportan proteínas junto con grasas saludables, fibra, vitaminas y minerales.
Las almendras y nueces favorecen la energía prolongada y la saciedad (Imagen Ilustrativa Infobae)
La recomendación general para personas con actividad física baja es de 0,8 gramos por kilo de peso corporal al día. En el caso de deportistas que buscan hipertrofia, el rango recomendado va de 1,6 a 2,2 gramos de proteína por kilo, como detalló la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Para distribuir correctamente la proteína, especialistas recomiendan incluir fuentes en cada una de las comidas principales y meriendas. Diversificar la procedencia garantiza el aporte de todos los aminoácidos esenciales requeridos diariamente.
A qué edad comienza la pérdida de masa muscular
La masa muscular depende tanto de la ingesta proteica como de la práctica regular de ejercicio de fuerza (Imagen Ilustrativa Infobae)
La disminución de masa muscular asociada a la edad, o sarcopenia, puede iniciarse de forma gradual desde los 30 años y acelerarse a partir de los 60. Esta pérdida impacta la movilidad, el equilibrio y la fuerza, incrementando el riesgo de caídas y fracturas en adultos mayores. Las Guías Alimentarias para la Población Argentina (GAPA) aconsejan para adultos mayores una ingesta de 1,2 gramos de proteína por kilo de peso corporal para reducir este deterioro muscular.
De acuerdo con Aguirre Ackermann, “si la dieta es insuficiente en proteínas, el organismo empieza a degradar el músculo para cubrir sus necesidades”. Mantener un plan alimentario equilibrado y bien planificado, junto con entrenamiento de fuerza y suficiente descanso, se reconoce como el enfoque más efectivo para preservar la masa muscular en el tiempo.