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Un acuerdo para destruir la industria

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El desigual acuerdo con Estados Unidos, parece una devolución de favores de Milei a Estados Unidos por el salvataje del Tesoro.

 Lo más llamativo del comunicado sobre el principio de acuerdo con Estados Unidos es el enorme grado de desigualdad en términos de compromisos ofrecidos por cada parte y que elude todo tipo de referencia al MERCOSUR. Luce mucho más como una devolución de favores por el decisivo salvataje previo a las elecciones pasadas que un acuerdo comercial de mutuo beneficio. O peor aún. Asoma como una nueva versión del “Estatuto Legal del Coloniaje”, tal como Arturo Jauretche bautizó al tristemente célebre Pacto Roca-Runciman, firmado en los albores de la “década infame” que consolidaba una relación de subordinación con una Inglaterra en decadencia como potencia hegemónica.

 

Según el comunicado de la Casa Blanca, Argentina otorgaría preferencias arancelarias en siete sectores relevantes de nuestra industria (medicamentos, productos químicos, maquinaria, productos de tecnología de la información, dispositivos médicos, vehículos automotores y una amplia gama de bienes agrícolas) y Estados Unidos lo haría en solo dos sectores con difuso impacto y con capacidad productiva local incierta (ciertos recursos naturales no disponibles y artículos no patentados para su uso en aplicaciones farmacéuticas).

 

Argentina también eliminaría todo tipo de barreras no arancelarias, sin contrapartida por parte de Estados Unidos, incluyendo entre ellas la bonificación de la tasa estadística aduanera a las importaciones de ese origen. El tributo tiene por objeto específico financiar el funcionamiento del sistema aduanero argentino y esos gastos no se discriminan según la procedencia de las compras externas. El porcentaje que dejaría de recaudarse sería ni más ni menos que el 3% (sí, como el de Karina) de los montos totales de importación. En 2024, la recaudación por esos gravámenes a las compras provenientes de Estados Unidos totalizó 194 millones de dólares. La medida, además, implicaría una alevosa discriminación respecto al resto de los países que le venden a Argentina, incluso iría en contra de nuestros socios del MERCOSUR. El favoritismo por Estados Unidos podría dar lugar a justificados reclamos ante la OMC.

El gobierno de Kicillof cuestionó el acuerdo de Trump con Argentina: “Es el más desigual desde Roca-Runciman”

 

Además, entre otras concesiones, resignaríamos la capacidad de control de las importaciones asumiendo que los estándares estadounidenses son apropiados a las condiciones de consumo y producción locales. Esta imposición desatiende que nuestro país posee condiciones diferentes, por ejemplo, a nivel geográfico y de infraestructura. Los estándares de los reglamentos técnicos de Estados Unidos para la certificación y comercialización de alimentos, productos farmacéuticos y dispositivos médicos, por caso, no necesariamente son compatibles con los de nuestro mercado.

 

A cambio, lo principal que estaría consiguiendo Argentina son promesas de consideración de reducciones arancelarias y de un mayor cupo de importación en tres rubros de interés real de sectores de poder nacionales: ganadería, siderurgia y aluminio (en estos dos últimos productos recae el 50% de arancel aplicado desde junio pasado y en carne vacuna rigen cupos exiguos). De lograrse algo en este sentido el impacto sería marginal a nivel macroeconómico.

El principio de acuerdo con Estados Unidos luce mucho más como una devolución de favores por el decisivo salvataje previo a las elecciones pasadas que un acuerdo comercial de mutuo beneficio. O peor aún. Asoma como una nueva versión del “Estatuto Legal del Coloniaje”, tal como Arturo Jauretche bautizó al tristemente célebre Pacto Roca-Runciman.

 

En consecuencia, en caso de ser publicado el texto del acuerdo y ratificado legislativamente (son los pasos siguientes), como resultado de una situación desfavorable en materia tributaria, tecnológica y de escalas productivas descendientes por la baja del consumo y el aumento de la importación que padece la industria nacional, el efecto del acuerdo, sin negociación ni consulta a los sectores afectados, profundizaría el proceso de primarización productiva local, a la vez que golpearía nuevamente la frágil situación fiscal por la reducción arancelaria prevista.

 

El mercado estadounidense tampoco ha sido un destino de demanda importante de bienes de alto valor agregado local. Por el contrario, representa solo el 8% de las exportaciones totales considerando el promedio de los últimos tres años y un 63% de las ventas se concentran en petróleo crudo, oro, metales, químicos y grasas y aceites, productos de nula o baja agregación manufacturera de valor.

 

El convenio fue negociado en el marco de una opacidad que ya se ha transformado en un penoso clásico del gobierno de Milei. En menos de dos años de gestión, escondió el envío y el uso del oro de Argentina, ha mantenido enigmáticas intervenciones del Tesoro en el mercado cambiario y ha ocultado las condiciones de la trama financiera con Estados Unidos. Y el resultado de esta nueva entrega fue presentada vagamente, sin el desarrollo y publicación de estudios de impacto y sin los necesarios entendimientos con los actores interesados e involucrados directamente. Operan impunemente en una clandestinidad impropia para la administración de recursos públicos y con resultados que desalientan el desarrollo productivo.

Un acuerdo para destruir la industria

 

El nivel de sumisión de Argentina y el abuso en la relación vuelve consistente el agrupamiento de lo negociado por Estados Unidos, que nos incluyó en un paquete de presentación pública con tres países pobres, mucho más pequeños y sin capacidades industriales, como El Salvador, Ecuador y Guatemala.

 

Además, sorprende que el entendimiento viola el Tratado de Asunción, normativa internacional que creó el MERCOSUR. El artículo 1 del tratado establece que las negociaciones comerciales se realizan en conjunto y, de hecho, así ha sido desde los casi 35 años de vida del bloque regional. Si bien Uruguay intentó negociar de forma individual desde 2021 tratados de libre comercio, todavía no ha presentado un acuerdo de preferencias arancelarias.

 

En la última reunión del Grupo Mercado Común -es el órgano ejecutivo más activo del MERCOSUR-, celebrada el 3 y 4 de noviembre pasados, las delegaciones de Brasil y Paraguay reiteraron la importancia de las negociaciones en bloque, en línea con los estándares del MERCOSUR y sus objetivos consagrados en sus instrumentos fundacionales. Y, como consta en el acta del encuentro realizado en Brasilia, los Estados Parte recordaron el fuerte ritmo de negociaciones que el MERCOSUR ha venido marcando recientemente, con la conclusión de varios acuerdos, como el MERCOSUR-Unión Europea, el MERCOSUR-AELC (bloque integrado por Islandia, Liechtenstein, Noruega y Suiza) y el MERCOSUR-Singapur, además de otras negociaciones en curso. O sea, en un escenario en el que el bloque viene siendo marcadamente aperturista, operar de forma individual y descoordinada, con tratados con resultados desiguales vulnera su institucionalidad y empobrece a nuestro país.

El convenio fue negociado en el marco de una opacidad que ya se ha transformado en un penoso clásico del gobierno de Milei. En menos de dos años de gestión, escondió el envío y el uso del oro de Argentina, ha mantenido enigmáticas intervenciones del Tesoro en el mercado cambiario y ha ocultado las condiciones de la trama financiera con Estados Unidos.

 

Lo negociado podría romper también el nivel máximo de las excepciones acordadas en el Arancel Externo Común del MERCOSUR (para confirmarlo hace falta que se publique el texto completo del acuerdo, pero con llegar a más de cien las posiciones arancelarias a 8 dígitos del NCM exceptuadas ya provocaría la ruptura). Poner en peligro la relación con nuestro espacio regional de pertenencia también implica una degradación como país que destruiría la principal plataforma de integración regional de inserción internacional, donde en términos comerciales genera la mayor demanda de bienes industriales con más alta generación de empleo formal. El 58,3% de lo que exportó Argentina al MERCOSUR en los primeros nueve meses de 2025 fueron manufacturas de origen industrial y recibió el 20,4% de la exportación total.

Las concesiones sectoriales que demandó Estados Unidos coinciden con rubros donde Argentina tiene capacidades tecnológicas y exporta de bienes no tradicionales que la distingue positivamente del nivel general de Latinoamérica y donde la plataforma de inserción internacional del MERCOSUR fue fundamental para el desarrollo de escalas mínimas de exportación. Ahora ese desarrollo corre peligro.

 

En definitiva, la pretensión del gobierno de Milei, coronada por el empuje de Estados Unidos, parece buscar acelerar el proceso de latinoamericanización de nuestra estructura productiva y social. Se trata de un ansiado intento de los sectores de poder en Argentina de normalización de nuestro país hacia lo peor de los estandares productivos y distributivos regionales. Lo característico de la normalidad latinoamericana es un esquema productivo donde predomina la explotación de recursos naturales sin valor agregado industrial, la desorganización y disciplinamiento de los trabajadores por parte de los grandes grupos de poder sin tensiones distributivas que garantizan la estabilidad, pero también el sometimiento, la ausencia de una resistencia social amplia y sostenida ante el empeoramiento de las condiciones de vida, la desigualdad distributiva, la ausencia de un sistema de desarrollo científico y tecnológico liderado por el Estado y acentuados límites de acceso a la enseñanza universitaria de alto nivel. Allá vamos.

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Barclays durísimo con Caputo: Argentina no crece, las reservas están peor que antes de Milei y la deuda aumentó

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Uno de los bancos más grandes del mundo abonó las dudas sobre cómo hará la Argentina para pagar los vencimientos de deuda.

 

“No siempre puedes tener lo que quieres”. Así se titula un informe sobre Argentina, en clave Rolling Stones, que el banco Barclays, uno de los jugadores mas importantes del sistema financiero global, circuló entre sus clientes.

Barclays afirma, en el trabajo al que accedió LPO, que “las reservas netas, excluyendo los desembolsos del FMI, son hoy más bajas que cuando Milei asumió” y advierte que “no hay señales claras de que el Gobierno tenga intención de revertir esa fragilidad externa”.

El diagnóstico, fechado el primero de diciembre, es lapidario: “Argentina tiene reservas muy bajas incluso en comparación con países de alto rendimiento como Ecuador, Kenia, Nigeria o Egipto” y pronostica “las perspectivas de mejora bajo este régimen cambiario son limitadas”.

Se trata del cuarto banco internacional que arroja sombras sobre el programa económico de Milei, luego de los análisis críticos del gigante suizo UBS, y los españoles Santander y BBVA.

Sospechan que el Banco Central pagó el vencimiento de Bopreal de USD 1.000 millones con depósitos de las personas

Los analistas Ivan Stambulsky y Jason Keene sostienen que el Gobierno priorizó la estabilidad política y la desinflación antes que el fortalecimiento del balance externo. Sin embargo, advierten que ese margen se agotó: “Creemos que había una razón política defendible para relegar la acumulación de reservas, pero ese ya no es el caso”.

Las reservas netas, excluyendo los desembolsos del FMI, son hoy más bajas que cuando Milei asumió y no hay señales claras de que el Gobierno tenga intención de revertir esa fragilidad externa. Creemos que había una razón política defendible para relegar la acumulación de reservas, pero ese ya no es el caso.

Según el informe, “cuando Milei asumió, las reservas netas estaban en menos USD 11 mil millones; hoy están en menos USD 16 mil millones, USD 13 mil millones por debajo de la meta revisada del FMI”. Incluso con la flexibilización del acuerdo, “el país está más de dos puntos del PBI por debajo de lo planeado hace apenas siete meses”.

La advertencia más directa del informe es que “las reservas líquidas dejan al programa expuesto”. Según sus cálculos, “las reservas líquidas incluyendo oro son de USD 28 mil millones, de los cuales USD 16 mil millones son depósitos de bancos en el BCRA”. Al descontar parte de esos depósitos, la liquidez efectiva cae a USD 23 mil millones frente a vencimientos por USD 33 mil millones entre 2026 y 2027. Es por esto que el mercado sospecha que este lunes Caputo pagó el vencimiento de USD 1.000 millones de Bopreales, con depósitos en dólares de la gente encajados por el Banco Central.

El presidente del banco central, Santiago Bausili.

Respecto a la solvencia de la Argentina, la conclusión de Braclays es inequívoca: “El camino futuro para las reservas no es alentador bajo el actual régimen cambiario”. Aun descontando un repo para cubrir el pago de enero de USD 4.500 millones y una licitación de bonos 2029-2030. Barclay sostiene que “una mejora significativa de la liquidez externa requiere compras agresivas de dólares, algo poco probable bajo este esquema”.

Asimismo resulta impactante como Barclays desarma el argumento oficial de que la deuda en dólares se redujo: “El desempeño débil de las reservas no ocurrió porque se haya reducido la deuda pública en moneda extranjera”. De hecho, el stock de pasivos en dólares aumentó de USD 170 mil millones en diciembre de 2023 a USD 189 mil millones en noviembre de 2025, impulsado por los Bopreales y los repos bancarios. El banco hace la siguiente cuenta: “Los Bopreales y los repos con bancos agregan USD 12 mil millones en deuda denominada en dólares que no existía en 2023”.

El desempeño débil de las reservas no ocurrió porque se haya reducido la deuda pública en moneda extranjera. Los Bopreales y los repos con bancos agregan USD 12 mil millones en deuda denominada en dólares que no existía en 2023.

El Gobierno sostiene que el aumento en la demanda de dinero permitirá recomponer reservas sin generar inflación. Barclays lo refuta: “Estamos escépticos respecto a la remonetización como forma de recomprar reservas. La recuperación de la demanda de pesos depende de las expectativas cambiarias”. Y advierte que, con el tipo de cambio en el techo de la banda, “cualquier shock podría empujar el peso hacia la zona devaluatoria”. En ese contexto, “el fortalecimiento del techo de la banda en términos reales puede erosionar la credibilidad del régimen”, advierte Braclays.

Redrado y Cavallo advierten el riesgo cambiario por la falta de reservas: “No veo al Tesoro interviniendo de nuevo”

El informe también señala, como Domingo Cavallo en su último artículo, que la política cambiaria está sofocando la recuperación: “La actividad económica excluyendo la intermediación financiera está estancada y se ubica 0,7% por debajo del nivel de diciembre de 2024”. Una afirmación que contradice la reactivación sospechosa que marcó el índice de actividad del Indec, que toqueteó Marco Lavagna, para que no marque recesión.

Barclays identifica al “atraso cambiario” como causa principal: “El tipo de cambio real es solo 6% más débil que en 2017, cuando el déficit primario era de 4% del PBI y los spreads soberanos estaban en 350 puntos, frente a los 650 actuales”.

En los mercados, la comparación con Ecuador se volvió inevitable. “Los rendimientos de los bonos ecuatorianos a 10 años cayeron por debajo del 10% y se desacoplaron de los argentinos por primera vez desde las elecciones”. En cambio, la deuda local “perdió momentum” y opera “con diferencial máximo entre los bonos 2030 y 2035”.

El próximo test será el 9 de enero: “Argentina debe pagar casi USD 3 mil millones, equivalentes al 3% de su stock de bonos internacionales”. Para Barclays, “el tramo corto ya descuenta una alta probabilidad de pago”, pero el riesgo sigue siendo el mismo: la fragilidad de las reservas.  “Sin un tipo de cambio más flexible, no hay recuperación sostenible”, agrega.

El cierre del informe sintetiza la posición del banco: “Seguimos en posición neutral (‘Market Weight’). El fuerte desempeño electoral de Milei reafirma el apoyo político a su programa de reformas, pero seguimos creyendo que se necesita una política cambiaria más flexible -junto con un programa creíble de compras de reservas- para sostener la recuperación económica y recuperar el acceso al mercado de forma duradera”.

 

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Los analistas del mercado prevén que la inflación superará el 30% en 2025: qué pasará con el dólar oficial

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El relevamiento de expertos que hacer el Banco Central espera que el IPC de noviembre y diciembre ronde el 2,3%. También calculó qué pasará con el tipo de cambio y la actividad económica en los próximos 12 meses.

 

El Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM) del Banco Central (BCRA) mostró que los analistas esperan que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) cierre el año en 30,4% y el dólar en $1473.

El sondeo, realizado entre el 26 y el 28 de noviembre, contó con la participación de 46 especialistas —34 consultoras y centros de investigación locales e internacionales y 12 entidades financieras— que analizaron la evolución de las principales variables macroeconómicas del país.

Así, corrigieron la estimación del mes pasado y proyectaron que el IPC de noviembre tendrá una variación de 2,3%. El INDEC difundirá la cifra oficial de inflación el próximo 11 de diciembre.

Las expectativas para los próximos meses apuntan a una desaceleración gradual de la inflación para el fin de 2025 y una baja de hasta el 1,5% en mayo de 2026.

Dólar: qué va a pasar con la cotización en diciembre y principios de 2026

Según el último informe del REM, las consultoras esperan que el tipo de cambio cierre diciembre de 2025 a $1473.

  • Para el 2026, los analistas esperan un tipo de cambio a $1501 en enero, $1528 en febrero y a $1539 en marzo.
A cuánto va a cerrar el dólar en 2025, según el REM. (Foto: Reuters)
A cuánto va a cerrar el dólar en 2025, según el REM. (Foto: Reuters)

A cuánto cerrará la inflación en 2025 y a cuánto llegará en 2026

Los analistas del REM estimaron que la inflación alcanzará los siguientes valores en los próximos meses:

  • Noviembre 2025: 2,3%
  • Diciembre 2025: 2,1%
  • Enero 2026: 1,9%
  • Febrero 2026: 1,7%
  • Marzo 2026: 1,8%
  • Abril 2026: 1,6%
  • Mayo 2026: 1,5%
A cuánto llegará la inflación en 2026.  (Foto: Agustín Marcarian/Reuters).
A cuánto llegará la inflación en 2026. (Foto: Agustín Marcarian/Reuters).

Todas las proyecciones del REM para el cierre de 2025

  • Una inflación del 2,3% en noviembre y del 2,1% en diciembre.
  • Un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de 0,5% en el tercer trimestre del año y del 0,8% para el cuarto trimestre. Para el 2025, en tanto, estimaron un crecimiento del 4,4%; mientras que para el primer trimestre de 2026 esperan una suba del 0,9%.
  • Un tipo de cambio nominal en $1473 por dólar para el promedio de diciembre.
  • Un nivel de desempleo de 7,5% de la Población Económicamente Activa para el tercer trimestre de 2025. Para el último trimestre del año, los analistas esperan una tasa de 7,2%.
  • Para 2025, estimaron que el valor de las exportaciones (FOB) totalicen por un monto de US$85.667 millones e importaciones (CIF) en US$77.140 millones.
  • Superávit fiscal primario del Sector Público Nacional no Financiero (SPNF) en $12,9 billones para 2025.
  • Una tasa TAMAR -en reemplazo de la Badlar- de bancos privados (promedio del rendimiento de los plazos fijos mayores al millón de pesos) para diciembre de 32% nominal anual.

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Deuda: ya son tres las provincias argentinas que se financiaron en el mercado internacional en 2025

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La provincia se sumó así a Córdoba y CABA, que ya habían recurrido este año al financiamiento de inversores extranjeros. Las operaciones que se vienen.

Con una emisión internacional de US$800 millonesSanta Fe se convirtió en la tercera provincia argentina en financiarse en el mercado externo este año. La jurisdicción se sumó a Córdoba y la Ciudad de Buenos Aires, que habían colocado deuda previamente. Entre las tres captaron US$2100 millones.

Así, más gobiernos provinciales aprovechan la baja del riesgo país para conseguir fondos en el exterior. El título de Santa Fe vence en 2034 y se emitió a una tasa de 8,1%, en línea con los pronósticos de los analistas.

El ministro de economía santafesino, Pablo Olivares, informó que se recibieron ofertas por US$1800 millones de parte de más de 100 grandes inversores internacionales y más de 1200 minoristas, lo que da cuenta del interés en la operación.

El ministro de Economía de Santa Fe, Pablo Olivares, encabezó la misión santafesina en Nueva York. (Foto: Gobernación de Santa Fe).
El ministro de Economía de Santa Fe, Pablo Olivares, encabezó la misión santafesina en Nueva York. (Foto: Gobernación de Santa Fe).

“Ese monto global incluyó una oferta local por US$350 millones realizada por mas de 800 inversores bancarios, institucionales y minoristas de la Argentina, lo cual es una fuerte señal de apuesta de inversores de nuestro país a invertir en el crédito de la Provincia de Santa Fe”, destacó el funcionario que encabezó la comitiva en Nueva York.

Y completó: “Los inversores internacionales valoraron la solidez fiscal del Estado santafesino, su bajo nivel de endeudamiento, la gestión ordenada y transparente de las cuentas públicas, y un detalle no menor: Santa Fe es, junto con la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, uno de los dos únicos gobiernos subnacionales que nunca reestructuraron su deuda, un antecedente clave para obtener financiamiento competitivo”.

Según informó el gobierno de Maximiliano Pullaro, los fondos que se obtuvieron con esta emisión se usarán para financiar gasoductos que ampliarán la matriz energética y reducirán costos logísticos para la industria; obras destinadas a optimizar la infraestructura vial, con foco en la modernización y el mantenimiento de rutas; y proyectos vinculados a la seguridad pública, como nuevas Estaciones Policiales, adquisición de móviles, equipamiento y mejoras en el sistema penitenciario.

Los bonos que se vienen

Como publicó TN, se espera que las emisiones de deuda argentinas continúen. Entre las provincias, Neuquén sería la más avanzada para colocar un bono que podría garantizar con regalías petroleras.

Por el lado de las empresas, que ya vienen muy activas desde las elecciones, esta semana la petrolera Vista colocó US$400 millones a 8 años y se espera por un bono de Mercado Libre con vencimiento a 7 años.

Los emisores argentinos captan el interés de Wall Street. (Foto: REUTERS/Carlo Allegri).
Los emisores argentinos captan el interés de Wall Street. (Foto: REUTERS/Carlo Allegri).

El último en salir a probar suerte con la deuda internacional sería el gobierno nacional. El ministro de Economía, Luis Caputo, anticipó en varias ocasiones su intención de refinanciar los vencimientos en el mercado. Sin embargo, para lograr una tasa menor a 10%, el riesgo país debería comprimir desde las 650 unidades actuales a la zona de los 450 puntos.

La semana que viene podría haber buenas noticias en ese frente, ya que el consenso entre los analistas del mercado es que la Reserva Federal de los EE.UU. recortará la tasa de interés. Si lo hace, la base a partir de la cual se calcula el riesgo país bajaría y el indicador que elabora JP Morgan tendría una mejora. La decisión del organismo estadounidense se conocerá el miércoles 10 de diciembre.

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