Cuando se encontraron un par de babosas marinas de aspecto curioso en la playa de Guardamar del Segura este mes, pocos habitantes de la ciudad turística del sur de España se dieron cuenta.
Pero la semana pasada, las diminutas criaturas azules —capaces de provocar una de las picaduras más feroces del mundo animal— empezaron a llegar a la orilla en masa.
“Han ido apareciendo unos y otros, otros, otros, y en algunos casos pues de manera muy masiva”, dijo José Luis Sáez, alcalde de la ciudad.
La llegada de los diminutos moluscos marinos, conocidos como Glaucus atlanticus o dragones azules, está suscitando preocupación en toda España. Hasta ahora, los animales han cerrado un puñado de playas en cuatro regiones, lo cual ha enfadado a los habitantes y estropeado las vacaciones en plena temporada turística de verano.
Sorpresa para los expertos
A más de 1600 kilómetros de Guardamar del Segura, otro alcalde de las Islas Canarias también manejaba una invasión de las babosas nocivas.
“Estamos todos sorprendidos”, dijo Alfredo Villalba Barreto, alcalde de Haría. Cerró dos playas la semana pasada después de que un niño de corta edad fuera enviado al hospital por una presunta picadura de dragón azul. “Es un bicho que nunca habíamos tenido aquí en la zona”.
Los científicos también están preocupados por la presencia de los dragones azules, que suelen encontrarse en aguas tropicales cálidas. Su invasión del Mediterráneo y las aguas cercanas es un efecto indeseable —y posiblemente a largo plazo— del cambio climático.

Por ahora, sin embargo, los funcionarios locales dicen que simplemente intentan comprender a qué se enfrentan.
“Es un animal muy curioso”, dijo Manuel Ballesteros Vazquez, catedrático emérito de Zoología Marina de la Universidad de Barcelona y experto en babosas marinas.
Mientras que la mayoría de las babosas marinas viven en el fondo del mar, el dragón azul flota sobre el agua, y atrapa aire en su estómago para flotar, dijo Vazquez. También tiene un superpoder poco común: puede alimentarse de medusas y sifonóforos, incluida la carabela portuguesa, e incorporar las células urticantes de las medusas a las puntas de sus apéndices en forma de dedos y dispararlas contra depredadores o presas.
Una picadura feroz y dolorosa
Como el veneno se concentra en los dragones azules, su picadura puede ser incluso más potente que la de las medusas que comen, dijo Vazquez. Aunque la muerte por la picadura de un dragón azul es poco probable, puede causar un dolor intenso, junto con enrojecimiento, hinchazón, náuseas y vómitos.
“No lo tocaría en absoluto”, dijo Vazquez. (Si te pica, los expertos aconsejan enjuagar la zona con agua salada, seguida de agua caliente para aliviar el dolor. Evita la orina, el alcohol o el hielo, que pueden empeorar la picadura).
Aunque los dragones azules suelen encontrarse en aguas tropicales de los océanos Atlántico, Pacífico e Índico, en los últimos años se les ha visto más lejos, en países como Australia y Sudáfrica, así como en estados como Florida, Carolina del Norte y Texas.

Rara vez se han encontrado en el Mediterráneo, dijo Vazquez. Pero hace cinco años, eso empezó a cambiar, ya que el calentamiento de las aguas trajo a la región más de sus fuentes de alimento, como la carabela portuguesa.
El Mediterráneo es una de las masas de agua que más rápidamente se calienta en el mundo, con temperaturas que alcanzaron máximos históricos en junio y julio de este año, según Mercator Ocean International. El calentamiento ha provocado un aumento de especies que no suelen verse en algunas de sus regiones, como el pez león en Malta y la carabela portuguesa en el sur de Francia.
La costa en alerta
En Guardamar del Segura, la invasión del dragón azul ha ido acompañada de enjambres de medusas botón azul, dijeron las autoridades, y en Lanzarote, los lugareños también se enfrentan a un brote de algas de agua cálida malolientes. “Estamos mirando al otro lado del cambio climático”, dijo Barreto.
Los funcionarios han empezado a peinar las costas de Lanzarote por la mañana en busca de dragones azules, dijo Barreto, y tienen previsto enviar avisos cuando se detecten grandes cantidades de estas criaturas.

En Guardamar del Segura, los funcionarios recogieron algunas de las decenas de dragones azules que llegaron a la costa la semana pasada y las enviaron a biólogos de Valencia para extraer su genética y determinar su dieta. Esperan comprender de qué se alimentan los animales y hasta qué punto pueden ser peligrosos para la población local.
“Aún no sabemos exactamente a qué nos enfrentamos aquí”, dijo Sáez, el alcalde. “Pero el hecho del calentamiento que está sufriendo el Mediterráneo”, añadió, “no descartamos que en los próximos años volvamos a ver situaciones a las que no estamos acostumbrados”.
Por Jonathan Wolfe, reportero del Times radicado en Londres. Cubre noticias de último minuto.